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VIE, 16 OCT 2026
Economía

La jubilación mínima perdió más del 40% de poder adquisitivo desde fines de 2019 y la brecha sigue sin cerrarse

Entre diciembre de 2019 y agosto de 2026, el haber mínimo trepó 2.468,6% mientras que la inflación acumulada trepó 4.231,3%. El resultado es que cerca de 2,9 millones de personas, casi la mitad de los jubilados del sistema contributivo, cobran hoy apenas el 59,3% de la canasta que podían comprar hace casi siete años.

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Natalia RinaudoEconomía · · lectura 3 min
La jubilación mínima perdió más del 40% de poder adquisitivo desde fines de 2019 y la brecha sigue sin cerrarse

El número asoma como una verdad incómoda para la economía de los hogares. La jubilación mínima vale hoy un 41% menos que a fines de 2019 (Centro de Estudios Economía y Sociedad, en base a datos del INDEC). En términos llanos, el haber más bajo del sistema perdió más de cuatro de cada diez pesos de poder de compra en casi siete años, una herida abierta que ningún reajuste nominal consiguió cerrar hasta ahora.

Vamos a los números. El haber mínimo pasó de $19.068 en diciembre de 2019 a $489.776 en agosto de 2026. Ambas cifras traen incorporado el bono de refuerzo: $5.000 en el primer caso y $70.000 en el segundo. La suba nominal luce pronunciada, 2.468,6%. El problema es que la inflación acumulada en el período fue casi el doble: 4.231,3% (INDEC). La diferencia entre las dos trayectorias termina explicando la pérdida en términos reales.

Una forma sencilla de leer la brecha

Si a fines de 2019 hacían falta $100 para acceder a una canasta determinada de bienes y servicios, en agosto de 2026 esos mismos productos cuestan $4.331. Un ingreso nominal disponible que hubiera sido $2.569 solo alcanza para comprar el 59,3% de aquella misma canasta. Esa es, en concreto, la magnitud del retroceso que reporta el indicador.

El universo afectado es amplio. Alrededor de 2,9 millones de personas perciben ese haber mínimo, casi la mitad del sistema contributivo de jubilaciones y pensiones. Aunque se trata del segmento más golpeado, no es el único. El haber máximo, que pasó de $103.064 a $2.824.694 con una suba de 2.640,7%, también acumula una pérdida real de 36,7% frente a diciembre de 2019. Un haber equivalente a tres veces el mínimo de entonces perdió 36% en términos reales, según la misma fuente.

El bono congelado que acentuó la caída

Un capítulo aparte merece el refuerzo de $70.000. El dato clave es que no recibe ajuste desde marzo de 2024. En el período transcurrido desde entonces, la inflación acumuló 129,2%, lo que dejó al bono con un poder de compra 56% menor al que tenía dieciocho meses atrás. Esa rigidez explica, en buena medida, que los haberes más bajos hayan perdido 4,5% de poder adquisitivo en los últimos doce meses.

El cuadro se completa con el comportamiento de los haberes sin bono. Quienes perciben jubilaciones superiores al mínimo y quedan fuera del refuerzo empataron con la inflación del período gracias a los reajustes por movilidad, que acumularon 33,5% entre agosto de 2025 y agosto de 2026. Desde diciembre de 2023, esos haberes ganaron 14,3% frente a los precios. El número es positivo, aunque todavía insuficiente: el haber máximo llegó a acumular una caída real de 55,4% entre septiembre de 2017 y diciembre de 2023, y a agosto de 2026 esa pérdida se redujo apenas al 49%.

La mecánica del ajuste tampoco ayuda. El esquema vigente aplica los índices de inflación con dos meses de rezago. Cuando los precios suben, los haberes pierden poder de compra en el acto; cuando bajan, lo recuperan de manera parcial y tardía. Esa demora estructural convierte cada pico inflacionario en un golpe directo al bolsillo de los jubilados, sin contrapartida automática cuando los precios retroceden.

En definitiva, la fotografía que dejan los datos muestra a un sistema previsional que, en su conjunto, viene recuperando terreno desde diciembre de 2023, pero todavía muy lejos de los niveles de fines de 2019. La mitad de los beneficiarios sigue atrapada en el haber mínimo, con un bono que lleva diecinueve meses sin actualizarse y una pérdida acumulada que ronda el 41%.

El indicador a seguir en las próximas semanas es, justamente, el sendero del bono de refuerzo. Un eventual ajuste, o su mantenimiento en $70.000, terminará definiendo si la pérdida de los haberes más bajos tiende a estabilizarse o vuelve a profundizarse en el último tramo del año.

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