La banca argentina dejó sin actividad a 672 sucursales en siete años y reordena su presencia en el país
El sistema financiero acumula un retroceso del 14,5% en su red física desde 2019, en un proceso que se aceleró en los últimos doce meses y que las entidades atribuyen a la migración de clientes y operaciones hacia los canales digitales.
La red de sucursales bancarias en la Argentina atraviesa un proceso de achicamiento que ya se extiende por siete años consecutivos y que, lejos de detenerse, se profundizó durante el último año. De acuerdo con la información publicada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), en julio de 2026 el sistema financiero contaba con 3.944 filiales activas en todo el territorio nacional, una cifra que refleja una merma significativa frente a las 4.616 que estaban en funcionamiento en julio de 2019.
Vamos a los números. La diferencia entre ambos extremos representa 672 locales cerrados en el período, lo que equivale a una caída del 14,5% en la cobertura física del sistema. Si la comparación se realiza con el mismo mes del año anterior, la baja resulta todavía más pronunciada: en julio de 2025 la red sumaba 4.173 sucursales, por lo que en los últimos doce meses se perdieron 229 filiales, una contracción del 5,5%, la más pronunciada de toda la serie.
Un retroceso que se profundizó desde 2023
El ritmo del ajuste no fue uniforme a lo largo del período. En los primeros años, el impacto fue contenido: entre 2020 y 2022 se cerraron apenas 28 y 2 sucursales, respectivamente, en gran parte como respuesta a las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19. El escenario cambió a partir de 2023, cuando la baja se aceleró hasta sumar 94 locales ese año, 109 en 2024 y los ya mencionados 229 en los últimos doce meses.
- 2020: 28 sucursales menos en el sistema financiero.
- 2021: baja marginal, dentro del retroceso general.
- 2022: apenas 2 filiales cerradas.
- 2023: 94 sucursales menos respecto del año previo.
- 2024: 109 sucursales menos respecto del año previo.
- Últimos doce meses: 229 sucursales menos, una caída del 5,5%.
Las entidades atribuyen el fenómeno a un cambio estructural en la forma en que los clientes se relacionan con los bancos. Según los datos disponibles, más del 90% de las transacciones se canalizan hoy por vías digitales, mientras que ocho de cada diez clientes nuevos se incorporan a las entidades sin necesidad de pisar una sucursal. Frente a ese escenario, las empresas del sector optaron por reorganizar su infraestructura: concentran la demanda de un barrio en un único local y cierran aquellos puntos que registran baja afluencia, en línea con una estrategia que combina reducción de costos fijos y adaptación a los nuevos hábitos de consumo.
Fusiones y asimetrías geográficas
A la transformación digital se sumaron movimientos corporativos que aceleraron la reducción de la red física. La adquisición de HSBC por parte del Banco Galicia y la compra de Itaú por parte del Banco Macro derivaron en el cierre de filiales que quedaban a escasa distancia entre sí, lo que contribuyó a profundizar la merma general. Las entidades consultadas descartaron que se trate de un repliegue del negocio local: una de ellas informó una inversión de 210 millones de dólares en infraestructura tecnológica durante 2026 y un plan de 500 millones de dólares para los próximos tres años, con foco en un modelo de atención digital respaldado por soporte humano para las operaciones que lo requieran.
La distribución de las 3.944 sucursales que permanecen activas evidencia fuertes asimetrías entre jurisdicciones. La provincia de Buenos Aires concentra 1.290 filiales plenas; la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 597; Santa Fe, 426, y Córdoba, 409, en el otro extremo. En contraste, Tierra del Fuego cuenta con 21 y Catamarca, con 19, las cifras más bajas del país. La transformación también alcanzó al empleo: en junio de 2026 trabajaban 86.795 personas en la banca argentina, contra 107.026 que el rubro empleaba siete años atrás, una baja de más de 20.000 puestos registrada por el BCRA.
El indicador a seguir en las próximas mediciones será la evolución de la red de sucursales en el interior del país, donde las entidades podrían profundizar el ajuste en busca de mayor eficiencia operativa. También quedará bajo observación el ritmo de incorporación de clientes por canales digitales y la relación entre inversiones tecnológicas y reducción de personal, variables que las propias entidades presentan como el eje de su nueva estrategia de atención.
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