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SÁB, 17 OCT 2026
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Juan Minujín se sube a la filmografía de Angelina Jolie y vuelve a poner a un argentino frente al mundo

El actor porteño integra "Sin sangre" (Without Blood), la película que la cineasta estadounidense dirigió sobre la novela de Alessandro Baricco y que también protagonizan Salma Hayek y Demián Bichir. Tras pasar por Toronto en 2024, el filme tuvo su estreno en Nueva York y Minujín repasa cómo fue quedar seleccionado casi de apuro y pararse frente a una directora que, dice él, enseguida deja de ser mito para volverse compañera de trabajo.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Juan Minujín se sube a la filmografía de Angelina Jolie y vuelve a poner a un argentino frente al mundo

Me lo imagino a Juan Minujín leyendo ese mail un miércoles cualquiera, con el cuerpo todavía dolorido de una jornada de doce horas, y acordándose de toda la familia. Del otro lado de la pantalla, un monólogo de tres páginas en inglés, un deadline que vencía el viernes y la advertencia de que el proyecto era confidencial. No había mucho para googlear. "No llego", fue lo primero que pensó, y uno lo entiende: la Body pide descanso, la cabeza pide tiempo y el idioma, además, pedía un ensayo que no entraba en la agenda. Lo que terminó happening del otro lado es una de esas historias que a los actores les encanta contar en una sobremesa: Minujín preparó el material, se presentó, pasó una segunda prueba y quedó dentro de Sin sangre (Without Blood), la película escrita y dirigida por Angelina Jolie que también encabezan Salma Hayek y Demián Bichir. Y sí, yo misma todavía estoy processing que un actor argentino sea parte de un filme así, rodado nada menos que en Roma y en la región de Apulia, en el sur de Italia.

La película, basada en la novela homónima del escritor italiano Alessandro Baricco, tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2024 y, dos años después, recaló por fin en Nueva York para una nueva presentación. Recorre dos tiempos narrativos bien marcados alrededor de la guerra y de lo que esa guerra deja no sólo en los cuerpos sino también en la cabeza y en el corazón de los que la sobreviven. Ahí se inscribe el personaje que le tocó a Minujín, que transcurre precisamente en el momento del conflicto y en la posguerra inmediata, esa zona gris donde todavía no se sabe si lo peor ya pasó o si está por venir.

El casting más raro de su carrera

Lo que a mí me fascina de la anécdota que contó el propio Minujín es el tono casi doméstico con el que la cuenta, como si todavía no terminara de créersela él. El casting le llegó en medio de otra producción, con el libro debajo del brazo y el reloj corriendo. Le mandaron un monólogo en inglés que tenía que aprenderse en cuestión de horas, sin demasiadas explicaciones sobre qué se estaba rodando ni con quién, porque el proyecto era confidencial. Algo de insistencia del entorno, algo de olfato y la decisión, casi deportiva, de intentarlo igual: preparó el material, se plantó en la prueba, quedó, pasó una segunda instancia y se subió al rodaje. No es la típica postal de Hollywood con champagne y alfombra roja, es más bien la postal del actor que se juega una parada sin tener todos los datos, y por eso, me parece, le sale tan bien contarla.

Jolie directora, la que queda detrás del ícono

Minujín habló también del otro lado del set, el de la directora que muchos todavía tardan en ver porque queda tapada por la actriz. "Muy rápidamente se te va esta imagen que uno tiene de ella como un ícono y empieza a ser una compañera de trabajo", describió, y la frase, dicho sea de paso, me parece que aplica para cualquiera que haya tenido la suerte de cruzarse con alguien a quien el público convirtió en monumento. Lo que el actor argentino subraya es que Jolie lleva ya varios largometrajes como directora, que se maneja con una humildad y una inteligencia que se notan en el rodaje y que su condición de actriz le permite dar las indicaciones de una manera muy particular, más cercana, más física. El resto del aprendizaje fue compartido: equipos técnicos de otras tradiciones, otros idiomas, otras maneras de entender el oficio, algo que un actor de esta parte del mundo, acostumbrado a montar y desmontar sets en cualquier condición, agradece especialmente.

Un elenco con acento latinoamericano mirando hacia el mundo

Lo que más me gusta mirar desde este lado del mapa es la decisión de casting. Una mexicana (Salma Hayek), un mexicano (Demián Bichir) y un argentino (Minujín) encabezando una producción rodada en italiano y dirigida por una de las figuras más conocidas del cine estadounidense, todo para adaptar a un escritor italiano como Baricco. Es una película que se piensa a sí misma como un cruce, y no es un detalle menor: habla de guerra y de sus huellas, y lo hace con un elenco que sabe bien, por historia y por piel, qué significa habitar un país que arrastra sus propias heridas. Cuando la vi listada en el programa de Toronto me llamó la atención, y cuando la vi pasar otra vez por Nueva York me dio la sensación de que este título todavía tiene mucha vida por delante, ya sea que la descubramos en una sala oscura o, eventualmente, en alguna plataforma.

Para tener en la agenda

  • Sin sangre (Without Blood) es la nueva película escrita y dirigida por Angelina Jolie, con Juan Minujín, Salma Hayek y Demián Bichir como protagonistas.
  • Está basada en la novela homónima del escritor italiano Alessandro Baricco y recorre dos tiempos narrativos sobre la guerra y la posguerra.
  • Se rodó en Roma y en la región de Apulia, en el sur de Italia.
  • Tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2024 y luego se presentó en Nueva York el mes pasado.
  • El personaje de Minujín transcurre en el tiempo del conflicto y de la posguerra inmediata.

A mí, lo confieso, todavía me sigue dando vueltas la idea de que a un actor argentino le haya tocado pararse frente a una directora del peso de Jolie y, encima, hacerlo en inglés, con un personaje que vive en una zona histórica tan delicada. No es un capricho ni una concesión a la vanidad: es la demostración de que cuando se abre la puerta y se la cruza con oficio, los nombres de acá pueden sentarse en cualquier mesa, en cualquier idioma y en cualquier mapa. Por eso, mientras Sin sangre sigue su camino entre festivales, premiaciones y, eventualmente, el streaming, yo me quedo con esa imagen entrañable de un Minujín leyendo un monólogo en inglés un miércoles a la noche, con los ojos cansados y la intuición suficiente como para animarse igual. A veces la diferencia entre un casting al que no se llega y un casting que cambia una carrera es, simplemente, decidirse a leer.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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