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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Jim Henson: el hombre que le enseñó al mundo que la infancia no se termina nunca

A más de tres décadas de su muerte, el creador de los Muppets sigue siendo una referencia ineludible del humor inteligente para todas las edades. Un recorrido por su filosofía, sus personajes y la vigencia de un legado que no envejece.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Jim Henson: el hombre que le enseñó al mundo que la infancia no se termina nunca

Me lo imagino todavía hoy, como si lo hubiera visto ayer: un tipo alto, con jeans anchos y chaleco, manejando una rana de felpa verde con la naturalidad de quien estira el brazo para agarrar una taza de café. Esa rana, claro, era Gustavo, y el tipo era Jim Henson, un titiritero estadounidense que a los 17 años se paró por primera vez delante de una cámara para hacer reír a los chicos y terminó cambiándole la forma a la televisión infantil para siempre. Pocos creadores en la historia reciente entendieron tan bien eso de mezclar lo absurdo con lo tierno sin que el resultado pareciera empalagoso ni forzado.

Henson había debutado como titiritero adolescente en un programa que duró exactamente tres semanas en el aire, una experiencia que a cualquier otro le habría servido como excusa para buscar otro oficio y que él, en cambio, convirtió en punto de partida. Junto a Jane Nebel, su primera esposa, armó Sam and Friends, un ciclo nocturno que ya mostraba el ADN de lo que vendría después: personajes con personalidades marcadas, guiños para los adultos que miraban con sus hijos y una libertad creativa poco habitual para la época.

Una filosofía que se nota en cada plano

Lo que distinguía a Henson no era solo la técnica, que también: experimentaba con la disposición de la cámara, con los ángulos, con el hecho de que se viera el titiritero o no, con los espacios vacíos donde un personaje podía mirar fijo a. Lo que lo hacía único era la teoría que había detrás. Para él, la risa no era un objetivo en sí mismo sino una forma de tomar distancia, de poner las cosas en perspectiva para que el espectador pudiera verlas con otros ojos.

“Absurdo es tomar lo que es realmente la vida y llevarlo a una abstracción que la gente reconozca.”Jim Henson

Y agregaba, con esa lógica tan suya: los personajes más interesantes que había creado tenían una fijación o un rasgo que se podía exagerar, y en esa exageración estaba el truco, porque ahí era donde la gente se veía reflejada. La Cerdita Peggy con su ansiedad, Gustavo con su megalomanía disfrazada de buen humor, el Animal con su caos: cada uno era un espejo deformado de algo muy humano.

  • Sesame Street (Barrio Sésamo), el programa educativo que desde 1969 combinó aprendizaje con humor para varias generaciones de chicos en todo el mundo.
  • The Muppet Show, el ciclo que convirtió a los personajes en estrellas internacionales y que sigue siendo referencia ineludible del género.
  • Fraggle Rock, la producción de los ochenta que llevó el universo Henson a una fantasía con música, risas y un mensaje sobre la convivencia.
  • El cine de los Muppets y los proyectos que Disney fue incorporando a su catálogo con el paso de los años, incluso después de la muerte de su creador.

Henson murió en mayo de 1990, a los 53 años, por un choque tóxico derivado de una infección bacteriana. Tenía proyectos en marcha, ideas a medio terminar y una criatura de laboratorio llamada Labyrinth que todavía daba que hablar. Pero lo que más me queda de su figura, cada vez que vuelvo a poner uno de sus episodios, es esa frase que repetía como un mantra: la gente más sofisticada que conozco son todos niños por dentro. Y tenía razón.

Yo lo creo de verdad: en un presente donde la oferta de contenidos para chicos suele ir o bien hacia el estímulo puro, o bien hacia el cálculo algorítmico del minuto a minuto, la idea hensoniana de que se puede ser absurdo y tierno al mismo tiempo, de que los chicos entienden más de lo que los grandes les atribuimos y de que la risa es una herramienta seria, sigue siendo una brújula. Tal vez por eso, cuando uno se cruza con un Muppet en una publicidad, en una serie nueva o en el living de un amigo que los está viendo con sus hijos, siente algo que no es nostalgia pura: es reconocimiento. Es como volver a cruzarse con un viejo conocido y darse cuenta de que el mundo no cambió tanto, solo cambió la cantidad de pantallas en las que podríamos estar viéndolo.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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