Fernando Burlando y el chip hormonal que lleva puesto desde hace tres años: qué dice el abogado sobre los efectos en su día a día
El letrado contó en una entrevista televisiva que el dispositivo le regula los niveles hormonales y le permite sostener jornadas laborales muy largas. Detalló cómo lo descubrió, qué estudios pide y por qué lo recomienda para hombres y mujeres.
Lo vi mil veces en los pasillos de los tribunales yendo y viniendo con carpetas bajo el brazo, siempre apurado, siempre con la pila cargada a pleno, y la verdad es que ahora, después de escucharlo hablar en detalle sobre el chip hormonal que lleva implantado desde hace tres años, empiezo a entender de dónde saca esa energía que parece no acabarse nunca. Fernando Burlando, el abogado mediático que todos los argentinos conocen por los casos resonantes que le toca defender, se sentó frente a una cámara y, con esa manera que tiene de decir las cosas sin levantar demasiado la voz pero sin dejar nada sin explicar, contó algo muy íntimo de su salud que nadie se esperaba.
Según describió en la entrevista, el dispositivo no es otra cosa que un chip hormonal subcutáneo que, en sus propias palabras, regulariza y ordena todo a nivel hormonal, con efectos que van bastante más allá de la vida sexual, ese fue el primer punto que dejó en claro para evitar que el tema quedara reducido a un solo costado de la cuestión.
Una cabeza de 17 años, según sus propias palabras
Lo más llamativo de toda la charla fue cuando el letrado intentó transmitir cómo se siente después de tres años con el dispositivo colocado. No lo pensó dos veces y lanzó una comparación que dejó a todos con la boca abierta: Tengo la cabeza no como un chico de 30, sino como un chico de 17 años, dijo, y cuando le preguntaron a qué se refería con eso, la respuesta fue tan breve como elocuente: A todo.
Burlando enmarcó el tratamiento en lo que denominó la nueva medicina, una forma de entender la salud que, según explicó, no se queda en equilibrar hormonas sino que apunta a prevenir enfermedades degenerativas antes de que aparezcan. Lo desarrolló con esta frase que vale la pena transcribir textual porque resume todo su planteo.
“De qué se trata la nueva medicina: de que uno llegue a la vejez con la mayor plenitud posible. Te demora y te retarda cualquier tipo de gen, no sé, podés tener posibilidad de un gen de Parkinson, te dan todos productos naturales y te demoran y te retardan la aparición.”Fernando Burlando
Jornadas que no terminan: la rutina que él describe
Para graficar el impacto concreto que el chip tiene en su vida cotidiana, Burlando describió una jornada reciente que sirve como ejemplo de cualquiera de las muchas que enfrenta en su trabajo como abogado de causas complejas: terminó de alegar en el juicio por la sucesión de Diego Maradona a las nueve de la noche, a las once de la noche todavía estaba estudiando el caso del día siguiente y a la mañana temprano ya estaba entrenando, una secuencia que, si uno se pone a pensar, exige un nivel de energía y concentración que muy pocas personas podrían sostener.
Recomendaciones, estudios previos y la decisión familiar
El abogado fue muy claro al remarcar que el dispositivo está indicado tanto para hombres como para mujeres y que, antes de colocarlo, es indispensable pasar por una serie de estudios y controles médicos. Funciona, es bárbaro, fue su definición más simple y también la más contundente, casi como un sello de garantía después de tres años de uso personal.
En lo familiar, Burlando contó que sus hijas y su madre conocen el tratamiento y están al tanto del paso que dio, un dato que humaniza todavía más la decisión y la saca del terreno de lo secreto para ponerla en el de lo conversado en casa.
El antecedente con Barby Franco y el secreto sobre el chip de ella
El tema del chip tiene un antecedente cercano en la vida del abogado que muchos recordarán. En 2019, su pareja Barby Franco había bromeado en una entrevista radial con la idea de colocarle un chip sexual a Burlando, con una frase tan ocurrente como directa: Ya que él me puso un chip a mí, yo le voy a poner un chip sexual, ya que tiene tanto trabajo. Ahora, consultado por el periodista sobre si Franco tiene colocado un dispositivo similar, Burlando optó por no abrir ese frente y aclaró que no podía referirse al asunto por razones contractuales, un límite que dice mucho también sobre cómo se manejan estos tratamientos fuera de la esfera personal.
A mí, como lectora frecuente de estas cosas, lo que más me llevo de la entrevista no es tanto la parte técnica del chip en sí, que está explicada con pelos y señales por el propio protagonista, sino la manera en que Burlando encara el tema sin eufemismos ni culpa, como quien comparte un dato más de su vida cotidiana, y eso, viniendo de alguien que vive pendiente de cámaras y de causas judicializadas, tiene un mérito extra que vale la pena reconocer. Si la nueva medicina sirve para que alguien llegue a la vejez con la mayor plenitud posible, como él mismo la definió, bienvenido sea cualquier recurso que se pruebe en serio y bajo control médico.
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