El regreso de Denisse González después de dos sustos que le cambiaron la mirada sobre su propia salud
La exparticipante de Gran Hermano contó cómo transitó dos internaciones por púrpura trombocitopénica, habló de los cuatro tratamientos que probó y explicó por qué decidió abrirse en las redes en lugar de quedarse en silencio.
Me la imagino a Denisse González sentada frente al del programa de televisión, todavía con esa mezcla de alivio y cansancio que dejan las idas y vueltas por una guardia, y la verdad es que su relato me golpeó más de lo que esperaba. La chica que conocimos en la casa de Gran Hermano, aquella que se ganó al público con una frescura casi de vedette de barrio, hoy habla de plaquetas, de tratamientos y de una enfermedad que muchos ni saben pronunciar. Y lo hace con una madurez que, les confieso, yo no le había visto en sus primeras apariciones en los medios.
Una consulta de rutina que terminó en dos internaciones
El detonante, según contó ella misma, fue tan simple como inquietante: había ido a hacerse un chequeo de rutina y terminó internada. Lo que empezó como un trámite médico se transformó en un cuadro serio de púrpura trombocitopénica, una patología en la que las defensas del cuerpo atacan por error a las plaquetas, esas células que ayudan a que la sangre coagule. En el momento más crítico, González llegó a tener apenas mil plaquetas, un número que cualquier médico le diría que es preocupante, y debió restringir actividades cotidianas para evitar sangrados. Entre las cosas que dejó de hacer, mencionó una que me pareció bien gráfica de lo que significa convivir con el riesgo: no podía ni cepillarse los dientes.
Durante la entrevista, identificó su cuadro como púrpura trombocitopénica idiopática, es decir, sin una causa identificada. El médico Guillermo Capuya, que estaba en el piso, aclaró que hoy la denominación que se usa en la práctica clínica es púrpura trombocitopénica inmune, un cambio de nombre que no es caprichoso sino que refleja lo que se sabe del mecanismo que la desencadena.
Cuatro tratamientos y la decisión de contar todo
González pasó por cuatro tratamientos distintos y, al menos hasta el momento de la nota, el más reciente parecía estar dando resultados, aunque faltaba confirmarlo con nuevos análisis de laboratorio. A un mes de la última internación, la mejoría que describía convivía con el impacto emocional de todo lo vivido: reconoció que los primeros días sintió miedo y que todavía le costaba verse a sí misma atravesando ese proceso. "Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad", dijo, y esa frase, lejos de sonar a frase hecha, me sonó a una de esas declaraciones que se dicen cuando una ya masticó bastante el tema.
Su trabajo cotidiano con las redes sociales, explicó, pesó en la decisión de hablar. No quería desaparecer un mes de su perfil sin dar explicaciones a una comunidad que la sigue, y esa misma exposición le terminó abriendo una puerta inesperada: entró en contacto con otras personas que tienen la misma patología y pudo conocer de primera mano cómo la transitaban. A su vez, destacó el acompañamiento de su pareja, Bautista Mascia, durante las internaciones, y a partir de lo vivido señaló el valor que tienen para cualquier paciente las visitas y las conversaciones en una sala de hospital.
Qué queda por delante y por qué importa lo que contó
Sobre su evolución, González admitió que todavía no sabe si necesitará medicación de forma permanente. Por ahora sigue con controles de laboratorio, a la espera de los próximos resultados que le confirmen si el tratamiento terminó de hacer efecto. Lo que a mí me queda como saldo, después de escucharla, es que esta chica que entró a la televisión mediática por un reality show hoy está usando esa misma exposición para algo que me parece genuinamente útil: poner en agenda una enfermedad poco conocida y mostrar que se puede hablar de un diagnóstico serio sin dramatismo pero tampoco sin crudeza. Y les digo algo con el corazón en la mano: si alguien que la sigue desde sus épocas en la casa de Gran Hermano se toma un minuto para googlear qué es la púrpura trombocitopénica inmune, Denisse ya habrá cumplido con creces la función de esta charla.
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