El principito vuelve al cine: una nueva película con actores reales y un protagonista hecho de pixeles
El clásico de Antoine de Saint-Exupéry tendrá una versión dirigida por el noruego Morten Tyldum y escrita por Simon Beaufoy, el guionista ganador del Óscar por Slumdog Millionaire. Todavía no tiene fecha de estreno.
Me imagino la sala a oscuras, ese rumor suave de pochoclos acomodándose en las butacas y una luz que se enciende apenas para mostrar a un zorro dibujado con líneas simples, como los trazos de un chico con caja de acuarelas. Esa sensación, la de reencontrarse con un libro que se lleva en la mochila desde la infancia, es la que quiere recuperar la nueva película de El principito que ya está cocinándose en Hollywood y que promete llegar a los cines con una fórmula poco habitual: actores de carne y hueso caminando por la pantalla y, en el centro de la historia, un personaje principal generado por computadora, como salido de un sueño digital.
El proyecto se encuentra en plena preproducción y todavía no tiene fecha de estreno confirmada, lo que no es raro para una producción de este calibre que suele moverse con tiempos largos. Lo que ya está definido es el equipo creativo detrás de cámaras, dos nombres con peso propio en el circuito internacional.
Quiénes están detrás del proyecto
- Dirección: Morten Tyldum, el realizador noruego que se hizo conocido por The Imitation Game (2014) y por la Passengers (2016), dos cintas que mezclan drama humano con escalas enormes.
- Guion: Simon Beaufoy, el guionista británico que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire (2008) y que también escribió pelis como 127 horas (2010) o The Full Monty (1997).
- Diseño conceptual: Joann Sfar, el historietista francés que ya trabajó en una versión cómic de El principito y que ahora aporta su mirada al filme.
Lo más interesante de la propuesta, y lo que a mí me genera más curiosidad, es la mezcla de técnicas: la acción real será la que domine la pantalla, con escenarios, actores y puestas de cine tradicionales, mientras que el Principito en sí mismo será un personaje generado por efectos visuales. No es un recurso caprichoso: tiene que ver con cómo se contó Se la literatura la historia original, donde el protagonista es un niño que vive en un asteroide diminuto y que mira a los adultos con una mezcla de ternura y decepción. Ese universo pequeño, casi de juguete, se lleva muy bien con la animación y los pixeles.
“Para mí, la novela trata sobre el amor, las pérdidas, el duelo, la esperanza, los deseos y la aventura. Hay algo en esas preguntas que todavía resuena.”Morten Tyldum
El propio Beaufoy, en un comunicado que se difundió junto con el anuncio, insistió en que el librito de Saint-Exupéry sigue hablando con la misma fuerza a chicos de ocho años que a abuelos de ochenta. Lo dijo casi con las mismas palabras que usó en su momento el aviador francés cuando contó por qué lo escribió: porque los mayores nunca entienden nada solos y porque a veces hace falta un amigo para entender lo que uno siente.
Esta no será la primera vez que El principito llegue al cine. Antes hubo una versión con actores reales que dirigió Stanley Donen en 1974, con un elenco que incluía a Gene Wilder y a Bob Fosse, y más recientemente el filme animado que Mark Osborne estrenó en 2015, donde se mezclaba la animación con la acción real y la técnica de stop motion. La nueva producción se suma a esa lista de intentos por traducir a imágenes lo que Saint-Exupéry dejó en unas pocas páginas escritas con la misma precisión con la que dibujaba.
Qué se sabe hasta ahora
- Se tomó como base la novela corta de Antoine de Saint-Exupéry y la adaptación al cómic que hizo Joann Sfar.
- El guion se desarrolla junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado del escritor.
- El Principito será un personaje generado por computadora, mientras el resto de la película se filmará con actores.
- Todavía no hay fecha de estreno ni detalles del elenco.
Lo que más me gusta, te soy honesta, es que el equipo no parezca ir a la segura. Hay directores que agarran un clásico y lo aplanan, lo vuelven predecible, lo dejan como un caramelo sin gusto. Acá, en cambio, Tyldum y Beaufoy parecen entender que El principito no es un cuento de hadas más, sino una pequeña brújula que mucha gente lleva en el bolsillo desde los siete años. Si logran que un nene que vea la peli en una sala del shopping un domingo a la tarde se vaya con la misma sensación con la que uno cierra el libro en silencio, ya van a haber ganado algo. Por ahora, me quedo con la expectativa y con esa imagen del zorro pidiéndole al aviador que lo domestique: a veces las mejores aventuras, las que de verdad nos cambian, empiezan con un pedido tan chico.
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