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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

El metro cuadrado se encarece y reconfigura la oferta de vivienda en la Ciudad de Buenos Aires

Los departamentos compactos con amenities se consolidan como la puerta de entrada a la propiedad, en un mercado donde el costo integral de construir ya supera los 2,2 millones de pesos por metro cuadrado.

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Natalia RinaudoEconomía · · lectura 3 min
El metro cuadrado se encarece y reconfigura la oferta de vivienda en la Ciudad de Buenos Aires

El acceso a la vivienda propia atraviesa una transformación estructural en la Ciudad de Buenos Aires. El valor promedio del metro cuadrado pasó de 1.376.688 pesos en enero a 1.584.840 pesos en julio, lo que representa un salto de casi 15% en apenas siete meses, de acuerdo con los registros del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). Las proyecciones del sector privado estiman que, de sostenerse la dinámica, ese valor podría trepar hasta 1.874.364 pesos por metro cuadrado hacia fin de año.

Los números detrás de la construcción

Vamos a los números que explican el fenómeno. El costo integral de construir —gastos generales, honorarios y tasas incluidos— alcanzó los 2.286.170 pesos por metro cuadrado en julio, con un alza acumulada de 14,61% en lo que va de 2026 y de 23,37% respecto del mismo mes del año anterior, según los relevamientos de la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYME). Esa presión sobre los costos de producción termina trasladándose al precio final de las unidades y redefine el menú de opciones disponibles para los compradores.

Frente a ese encarecimiento sostenido, los desarrolladores encontraron una respuesta concreta: unidades más pequeñas, pero dotadas de una mayor cantidad de servicios compartidos. Gimnasios, terrazas, parrillas, salones de usos múltiples y espacios de coworking forman parte creciente de la propuesta estándar en los edificios nuevos. La lógica económica resulta directa: si el metro cuadrado privativo se vuelve inalcanzable para amplios segmentos de la población, el metro cuadrado compartido opera como mecanismo de compensación.

“Es un ticket que puede alcanzar el que quiere salirse del mundo del alquiler y entrar por primera vez en el mundo de ser propietario.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios
  • Demanda en alza de monoambientes y unidades de uno y dos ambientes como puerta de ingreso a la propiedad.
  • Incorporación de amenities como diferenciales frente a la caída del tamaño de las unidades.
  • Cambios demográficos globales —hogares unipersonales, baja natalidad, aumento de divorcios— que reconfiguran la demanda.
  • El edificio deja de ser un mero contenedor de unidades y pasa a funcionar como una red de espacios de uso común.

El fenómeno trasciende las particularidades del mercado argentino. Tapiola señaló que la tendencia se replica en otras latitudes, empujada por la caída de la natalidad, el crecimiento de los hogares unipersonales y el aumento de los divorcios. "Tenés cada vez más gente sola o gente únicamente en pareja sin hijos, que el monoambiente responde a eso perfecto", describió el ejecutivo.

En paralelo, la arquitecta Valeria Damiani —especializada en el segmento de viviendas compactas— describió cómo cambia la concepción misma de los proyectos inmobiliarios. "El aumento del valor del metro cuadrado, las nuevas formas de habitar las ciudades y los cambios en la composición de los hogares impulsaron un mercado en el que las viviendas compactas ganan protagonismo", señaló la especialista. Para Damiani, la transformación es conceptual: el edificio abandona su rol de mero contenedor de unidades y pasa a funcionar como una red articulada de espacios. Quien adquiere una unidad de 40 metros cuadrados incorpora, de ese modo, otros cientos —e incluso miles— de metros cuadrados de uso compartido que amplían las posibilidades de la vivienda.

El cuadro completo describe una reconfiguración profunda del concepto de propiedad: ya no se comprea únicamente una cantidad de metros cuadrados privativos, sino el acceso a una infraestructura de servicios y espacios que el edificio pone a disposición. Esa mutación redefine, en los hechos, qué se entiende por vivienda propia en la Ciudad de Buenos Aires.

A seguir: la evolución del costo integral de construcción en los próximos relevamientos de APYME y los valores efectivos de cierre del metro cuadrado porteño en diciembre, según las proyecciones que maneja el sector privado.

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