El Gigante se detuvo un minuto por Messi y el clásico rosarino terminó en empate con sabor a poco
Rosario Central y Newell's igualaron 1-1 en una jornada atravesada por el tributo a Leo. Ávila abrió la cuenta y Coccaro lo igualó sobre la hora con la ayuda del VAR. Di María, ovacionado por la hinchada del Canalla, fue protagonista de un gesto que excedió al fútbol.
Pará la pelota. Respirá. Mirá el Gigante de Arroyito y dejate de jorobar con el resultado por un instante. Lo que pasó a los 10 minutos no fue una jugada: fue un minuto entero en el que Yael Falcón Pérez, con criterio, le regaló al fútbol argentino algo que va a quedar en la memoria. El clásico rosarino se detuvo para honrar a Lionel Messi después de su retiro de la selección. Cuarenta y cinco mil personas, divididas por colores y pasiones, se quedaron mirando hacia la tribuna mientras en el campo el aplauso era unánime.
Y ahí, justo en la mitad de la cancha, Ángel Di María levantó las manos y aplaudió como cualquiera de nosotros, pero vestido de short y botines. Diecisiete años compartidos con Leo, desde Beijing 2008 hasta la última Copa América. La hinchada del Canalla lo entendió perfecto y le devolvió el cariño con cánticos que mezclaron al Fideo con el Diez. Fue de esos momentos que justifican seguir pagando la cuota societaria, aunque después el resultado no acompañe.
Newell's también dijo presente
Antes de la pelota parada, La Lepra había hecho lo suyo. Los jugadores saltaron al campo con un parche en el centro de la camiseta: la imagen de Messi y la frase Gracias Leo bordada como un recuerdo. Luca Regiardo, el capitán, llevó la misma leyenda en la cinta. Cuando dos clubes que se odian se juntan para aplaudir a un mismo tipo, algo está bien. Aunque sea por un rato.
Después, la pelota habló
Pasado el homenaje, el partido retomó su vieja costumbre de ser trabado y caliente. Gastón Ávila puso el 1-0 para Central con una jugada que desató el delirio en el Gigante, ese estadio que conozco desde hace años y donde la gente no se sienta hasta que el arquero saca del arco. Central manejó el trámite, se paró con orden y empezó a soñar con el clásico en el bolsillo.
Pero Newell's no se rindió. Sobre el final, Matías Coccaro clavó el empate en una jugada que el VAR tuvo que desarmar y volver a armar antes de convalidarla. Final 1-1 en Arroyito, con la bronca del local y el alivio del visitante. Un empate que deja a los dos con sabor a poco y que, sobre todo, sirve para recordarnos que el fútbol argentino, aun con sus defectos, todavía sabe parar la pelota cuando hace falta.
El próximo compromiso del Canalla será fuera de casa y el de La Lepra también. Habrá que ver si el punto sirve para escalar en el Clausura 2026 o si queda en el olvido rápido, tapado por un minuto que, lo dijimos y lo repetimos, valió más que el resultado.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
CBA Ahora