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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

El final que George Lucas cambió mientras la película ya estaba en los cines: la historia secreta del retoque de El Imperio Contraataca

En 1980, a tres semanas del estreno masivo, el director detectó un problema de continuidad y mandó a rehacer tres planos. Nadie se enteró de que existían dos finales distintos.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
El final que George Lucas cambió mientras la película ya estaba en los cines: la historia secreta del retoque de El Imperio Contraataca

Me imagino la sala del cine chino de Buenos Aires o cualquier sala de pueblo del interior con la cortina de terciopelo todavía vibrando por los motores del Halcón Milenario, y a George Lucas sentado en la butaca, enojado en silencio, mirando un final que a todos nos pareció glorioso y que a él lo dejaba a mal traer. Porque el hombre, ya se sabe, es de los que pule cada detalle hasta el último minuto, y en 1980 volvió a quedar demostrado con un episodio casi insólito: a pocas semanas del estreno de El Imperio Contraataca, mandó a rehacer tres planos de la película cuando El Imperio Contraataca ya estaba en cartelera en alrededor de cien salas en formato de 70 milímetros. Quienes vieron esa primera versión y quienes la vieron después, cuando se amplió la exhibición en 35 milímetros el 18 de junio de ese año, miraron finales distintos sin saber que existían dos.

Un corte que no cerraba

La molestia de Lucas nacía de un problema de continuidad que a la mayoría se le escapaba por completo. El corte entre la cabina del Halcón Milenario, donde Han Solo y Chewbacca preparan la fuga, y la sala médica donde Luke y Leia se recuperan después del duelo con Darth Vader no terminaba de aclarar si ambos espacios formaban parte de la misma nave o si se trataba de dos naves distintas. Para el público fue un detalle invisible; para Lucas, un cabo suelto que no podía quedar así. Y como ya había hecho años antes cuando corrigió los efectos visuales de Star Wars tras el estreno original de 1977, decidió volver a meter mano en la película ya en la calle.

Tres semanas para rehacer un final

  • Un plano ampliado de la flota rebelde, para dar más aire a la transición entre la batalla de Hoth y la fuga de los héroes.
  • Un acercamiento de cámara al Halcón Milenario antes de entrar a su cabina, que ayuda a leer el espacio.
  • Un tercer plano que conecta visualmente al Halcón con la fragata médica donde están Luke y Leia, y resuelve la duda sobre si estaban en la misma nave.

El encargo cayó en Industrial Light & Magic, el estudio de efectos que el propio Lucas había fundado. Tom Smith, por entonces director general del lugar, pensó primero que era una broma: la película ya estaba en cartelera, ¿de verdad se podía tocar algo que estaba en la calle? Lucas le explicó que el estreno masivo aún no había llegado y que había margen. Ken Ralston, camarógrafo de efectos especiales que estaba descansando en Los Ángeles tras meses de turnos nocturnos, tuvo exactamente la misma reacción cuando lo convocaron. Ralston se juntó con Lucas y con el artista Joe Johnston para diseñar los tres planos nuevos, que se filmaron en San Rafael, cerca de San Francisco, y donde ILM combinó material de archivo con modelos recién construidos. Tres semanas justas para que el 18 de junio la versión en 35 milímetros llegara a los cines con todo incorporado y sin un solo aviso al público.

La música y el diálogo también se ajustaron

El retoque no fue solo imagen. El equipo de edición tuvo que extender la banda sonora para acompañar la secuencia ampliada y modificar parte del diálogo, de manera que sonara como un parte transmitido por los sistemas internos de la nave y no como una charla directa entre los personajes. Un trabajo de orfebrería cinematográfica que, otra vez, quedó oculto detrás de la pantalla, sin crédito al espectador.

Me quedo pensando en lo lindo del asunto: durante años hubo dos finales de El Imperio Contraataca circulando por el mundo, uno para los afortunados que la vieron en esas primeras semanas en 70 milímetros y otro para el resto, y nadie se enteró de la diferencia. No hubo comunicado, no hubo escándalo, no hubo revista cinematográfica que titulara al respecto. El episodio quedó documentado por J.W. Rinzler en The Making of The Empire Strikes Back, una de las biblias del detrás de cámara de la saga, y sirve para entender una vez más cómo Lucas concibió Star Wars no como un objeto terminado sino como un universo en permanente corrección, casi como si la galaxia misma siguiera expandiéndose después de los créditos. A mí, como fan de toda la vida, esa obsesión por el detalle me resulta entrañable y hasta humana: hasta el creador más famoso del mundo se sienta en la butaca, ve su propia obra y dice "esto no está bien", y en lugar de dejarlo pasar, llama por teléfono y lo cambia.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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