El Autódromo de Buenos Aires se repavimenta con precisión de reloj
La obra implica colocar 43.000 toneladas de asfalto en tres capas y combina escaneo 3D, diseño digital y control térmico. El objetivo es recibir el MotoGP en abril de 2027 y dejar prepared la infraestructura para una posible carrera de Fórmula 1.
La máquina avanza en línea recta y el operario guía la fresadora con datos. Parece una tarea de rutina. En el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, sin embargo, cada movimiento tiene un cálculo detrás: la obra de repavimentación impacto 43.000 toneladas de asfalto en tres capas, con un sistema de escaneo 3D que releva la pista mientras se circula y después indica cuánto material corresponde colocar en cada sector.
El trabajo utiliza el sistema SmoothRide, que registra el estado de la calzada a velocidad de circulación, diseña los espesores variables y guía automáticamente a las fresadoras y pavimentadoras. Los datos se procesan con los programas MAGNET Office Resurfacing y MAGNET Construction, mientras que los equipos se controlan mediante sistemas GNSS y sensores Sonic Tracker.
Menos material, menos retrabajo
LaMIDAhMIDAh no se trata solamente de technology: el relevamiento reduce la necesidad de mediciones topográficas tradicionales y permite optimizar el consumo de mezcla asfáltica. La idea es trabajar con mayor precisión y evitar correcciones posteriores. En una obra de esta escala, un error puede multiplicarse rápido. Por eso, la planificación digital cumple un papel central.
- El escáner RD-M1 captura la geometría de la calzada.
- Los programas MAGNET procesan los datos y generan el diseño de resurfacing.
- Los sistemas GNSS y los sensores Sonic Tracker guían la maquinaria.
- El monitoreo térmico controla la temperatura de las mezclas durante la colocación.
En paralelo, los dispositivos de evaluación térmica siguen la temperatura del material durante su aplicación. El rango indicado para la colocación es de entre 150 y 160 grados Celsius. Si la mezcla llega demasiado fría o demasiado caliente, el resultado final puede comprometer su calidad y desempeño. No alcanza con verter el asfalto: también hay que verificar cómo se comporta.
La obra se divide en tres capas. La primera es de base y utiliza una mezcla AM3-AC19, con ocho centímetros de espesor; se encuentra en ejecución. La segunda será intermedia, con cinco centímetros de mezcla AM3-AC12. La tercera, de rodamiento, tendrá cuatro centímetros de mezcla HIMA-AC12 y será la superficie por la que circularán los vehículos.
Por ahora, los equipos trabajan en sobreanchos y sectores periféricos. Ya intervinieron las zonas de escape de las curvas 3 y 10 y continúan en la banqueta de la curva 7. Estas tareas sirven como ensayo técnico: permiten evaluar el comportamiento de la mezcla, verificar los equipos y entrenar a los operadores antes de entrar en la pista principal.
“La obra marca un antes y un después para el deporte motor argentino. El objetivo es que Buenos Aires vuelva a ser referencia internacional.”Fabrián Turnes, secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires
El desafío inmediato es recibir el Gran Premio de MotoGP, previsto del 9 al 11 de abril de 2027. En el horizonte más amplio está generar la infraestructura necesaria para una eventual vuelta de la Fórmula 1. Por ahora, el Autódromo se prepara con una combinación de maquinaria controlada, diseño digital y control térmico. El próximo paso será extender el ensayo desde los sectores periféricos hacia el circuito principal. El MotoGP, entonces, será la primera prueba visible de una obra que ya empezó a medir hasta el grado.
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