Duren le dijo que no a 190 palos y los Pistons se prenden fuego
El pívot de Detroit rechazó una extensión millonaria, se ausentó de las reuniones del plantel y ya hay tres equipos de la NBA olfateando la sangre. La fecha límite del 1 de octubre pone a la franquicia contra las cuerdas.
Levantó las dos manos, se quedó parado en la pintura y miró fijo hacia el banco. Jalen Duren, el pívot de Detroit Pistons, viene haciendo ese gesto cada noche en la NBA. Lo que no hizo fue firmar. Le ofrecieron cinco temporadas por cerca de 190 millones de dólares, un promedio de 38 por año, y la respuesta fue no. Seca, sin matices.
Su gente maneja otra cuenta. Pretenden pasar los 200 millones, pisar el contrato máximo, una cifra que, según argumentan, refleja los números que viene dejando el jugador: 19,5 puntos y 10,5 rebotes por partido, un Juego de las Estrellas en el currículum y un lugar en el Tercer Quinteto All-NBA. Para ellos, lo de Detroit se quedó corto.
La distancia se nota
Y no hablo solo de plata. Hablo de presencia. Duren no se apareció en el minicampamento que organizó en agosto el base Cade Cunningham, la cara del proyecto, ni pasó por la juntada privada que armó el dueño Tom Gores el fin de semana del Día del Trabajo. Cuando el capitán y el patrón convocan y vos faltás, la foto habla por sí sola.
Mientras tanto, en la liga ya mueven las antenas. Fuentes de la NBA, según, indican que al menos tres franquicias siguen el caso de cerca. Entre ellas, los Sacramento Kings sacan pecho: estudian reorganizar la masa salarial, incluso pasando por arriba de Domantas Sabonis, para tener margen y tirarle una oferta máxima en 2027.
Qué puede pasar antes del 1 de octubre
- Firma la oferta cualificada: cobra 9,3 millones en 2026-27 y queda libre sin restricciones al verano siguiente, con todo el mercado abierto.
- Rechaza la cualificada: la negociación escala y Detroit se enfrenta a la chance real de perderlo sin recibir nada a cambio.
- Acepta la extensión mejorada: los Pistons retienen a su pívot, pero deberán abrir la billetera hasta cruzar los 200 millones.
- Se mantiene el conflicto: la relación jugador-franquicia se sigue desgastando y el resto de la liga espera el derrumbe.
A mí esto me hace ruido. Vi a los Pistons romperla en mi viejo VHS de los Bad Boys y después pasé años viendo cómo se caían a pedazos. Hoy están armando algo serio con Cunningham a la cabeza, y justamente ahora aparece un quilombo de contrato con la pieza que más creció. Es como armar una torre con el grande y dejarla floja en la base.
La fecha límite del 1 de octubre define el próximo capítulo: si firma la cualificada, seguirá una temporada más en Michigan antes de quedar libre; si la rechaza, la pulseada sube de tono. Para Detroit, dejar ir a uno de sus jugadores centrales sin recuperar nada sería un golpe durísimo en plena construcción.
Lo concreto: el próximo partido de Pistons es el martes 7 de octubre en casa, en el Little Caesars Arena, recibiendo a Chicago Bulls en lo que será la apertura de la pretemporada. Y en algún palco, o quizás en una pantalla gigante de la Boutique, uno va a estar mirando con el corazón en la boca cómo sigue esta historia.
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