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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Diez años con los Pearson: la saga familiar que nos enseñó a mirar hacia atrás

La serie de Dan Fogelman cumple una década desde su estreno y se convirtió en un fenómeno global gracias a su estructura coral y sus saltos temporales. Un repaso por la historia que emocionó a millones de espectadores en seis temporadas.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Diez años con los Pearson: la saga familiar que nos enseñó a mirar hacia atrás

Hay una escena que muchos recordamos con una precisión casi cinematográfica: la de un living cualquiera, con una torta mal cortada, velas que no se apagan bien y un grupo de gente que ríe mientras alguien tararea una canción de cumpleaños fuera de tono. Esa imagen, esa pequeña liturgia doméstica, fue la puerta de entrada a This Is Us cuando se estrenó el 20 de septiembre de 2016. Hoy, una década después, la seguimos teniendo pegada en algún rincón de la memoria, como esas fotos de familia que aparecen sin aviso cuando revisamos un cajón.

El creador Dan Fogelman ya había demostrado su pulso para las historias de personajes cuando escribió Crazy, Stupid, Love y Last Vegas, dos películas donde el humor y el costadito emocional conviven con naturalidad. Pero con This Is Us se permitió ir más lejos: construyó una saga de seis temporadas y 106 episodios centrada en los Pearson, una familia que se recorre en dos líneas de tiempo paralelas y que tiene a padres e hijos como protagonistas a la par.

Una coincidencia que lo cambia todo

Quien todavía no haya visto el primer capítulo tiene que saber que la serie entra por una puerta inesperada: cuatro personas que no se conocen comparten la fecha de cumpleaños. Durante unos cuarenta minutos, el espectador sigue cada una de sus vidas por separado, hasta que hacia el final del episodio las piezas se acomodan y aparece la revelación de que pertenecen a una misma familia. Ese recurso, tan sencillo como arriesgado, ordena toda la propuesta y explica por qué engancha desde el arranque.

  • Sterling K. Brown como Randall, uno de los trillizos Pearson y probablemente el corazón dramático de la historia.
  • Milo Ventimiglia como Jack, el padre que se ganó el mote de mejor papá de la televisión.
  • Mandy Moore como Rebecca, la madre que sostiene la casa y la memoria familiar.
  • Chrissy Metz como Kate, cuya búsqueda de aceptación recorre toda la serie.
  • Justin Hartley como Kevin, el hermano mayor que pelea con sus propios mandatos.
  • Ron Cephas Jones como William, el padre biológico de Randall, en uno de los personajes más conmovedores del elenco.

La narración alterna distintos momentos de las vidas de los personajes: la adultez de los trillizos, la juventud de Jack y Rebecca, la infancia de los chicos, los años posteriores. Los saltos temporales no son un capricho: son la manera que encontró Fogelman para mostrar cómo un mismo hecho se reescribe según quién lo recuerda, y para meter al espectador en la cabeza de cada generación de la familia.

El tono que buscó el guionista desde el primer borrador fue el de juntar la risa con la emoción más intensa en una misma escena. Esa decisión atraviesa los diálogos, las situaciones más cotidianas y los momentos más solemnes: el melodrama convive con el humor sin pedir permiso, y eso termina generando un efecto raro, casi físico, en el que uno pasa del nudo en la garganta a la sonrisa sin escalas.

A una década del debut, lo que queda de This Is Us es bastante claro: un elenco coral que sostiene la propuesta sin que nadie eclipse al resto, una estructura narrativa que recién ahora empieza a verse como influencia en otras series y 106 capítulos donde una familia sirve de espejo para mirar la propia. No es una serie que precise de grandes escenas de acción ni de efectos especiales: le basta con una mesa servida, un cumpleaños y alguien que dice lo que no debería decir para dejar al espectador clavado en el sillón.

Si me permiten la opinión, lo más valioso de estos Pearson no es el golpe emocional, que lo tienen y muy bien dosificado, sino la invitación a revisar la propia historia con ojos más compasivos. Esa es la herencia que nos deja la serie de Fogelman a diez años de su estreno: la certeza de que mirar hacia atrás, a veces, duele, pero casi siempre vale la pena.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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