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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Cuando la palabra se escapa: por qué pasa y qué hacer antes de preocuparse

La neuropsicóloga Camila Sánchez Salinas explica cómo retomar el hilo cuando el término no aparece, distingue una pausa ocasional de un problema que merece consulta y repasamos estrategias simples para ejercitar la fluidez verbal en la vida diaria.

MO
Marina OlivaTurismo y sierras · · lectura 3 min
Cuando la palabra se escapa: por qué pasa y qué hacer antes de preocuparse

Te pasa y te frustra: estás contando algo, sabés exactamente qué querés decir y, de golpe, el nombre se te escapa. Queda ahí, en la punta de la lengua, como un globo que se te va de las manos. La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, es una experiencia común y tiene explicación. La neuropsicóloga Camila Sánchez Salinas, licenciada en Psicología y especialista en Neuropsicología Clínica, se encarga de separar lo que es una pausa ocasional de lo que sí amerita una consulta profesional.

Estrategias para destrabar la palabra

Cuando el término no aparece, Sánchez Salinas propone caminos indirectos para llegar igual al destino. Buscar un sinónimo, describir aquello que se quiere nombrar o pensar en la letra inicial, la utilidad o las características del objeto son pistas que suelen destrabar la búsqueda. A veces alcanza con decir lo que hace ese objeto o para qué sirve; otras veces, evocar su forma o el contexto en el que lo vimos por última vez hace el resto.

Para mantener la fluidez verbal en el día a día, la especialista recomienda dos hábitos muy accesibles: conversar sobre temas que nos interesen y contar información con nuestras propias palabras. Ambas actividades ponen en marcha un engranaje clave: hay que recuperar vocabulario guardado, ordenar las ideas y sostener la atención en el interlocutor. En paralelo, bajar el volumen de las distracciones —el celular, la televisión de fondo, la multitarea— ayuda a concentrarse y a no perder el hilo de lo que se está diciendo.

¿Cuándo conviene consultar?

La distinción central, según Sánchez Salinas, es entre un episodio aislado y una dificultad que se repite y empieza a complicar la comunicación. Hay señales que conviene no subestimar: que encontrar palabras se vuelva un problema frecuente, que aparezcan confusiones al nombrar objetos de uso cotidiano o que cueste seguir el hilo de una conversación. También merecen atención los cambios notorios en el habla, sobre todo cuando los perciben tanto la persona como su entorno.

  • Buscar palabras con frecuencia y sentir que eso afecta la comunicación.
  • Confundir nombres de objetos habituales o de personas cercanas.
  • Dificultad para seguir una conversación o hacerse entender.
  • Cambios notorios en el habla que advierte la propia persona o quienes la rodean.
  • Una evaluación clínica y neuropsicológica puede orientar el diagnóstico y el tratamiento.

Por qué ocurre el fenómeno de la punta de la lengua

Acceder a una palabra es un proceso en dos pasos, explica Sánchez Salinas: primero se activa su significado —la idea de lo que es— y después se recuperan los sonidos que permiten pronunciarla. En el fenómeno conocido como punta de la lengua, ese segundo acceso puede demorarse o interrumpirse por un instante. Puede ocurrir a cualquier edad, especialmente con cansancio, distracción o presión. Con los años suele hacerse más frecuente, aunque eso no implica haberla perdido: a veces la palabra aparece minutos después, justo cuando uno dejó de buscarla.

Lo que el envejecimiento sí cambia (y lo que no)

El paso de los años no modifica todas las capacidades del lenguaje por igual. Sánchez Salinas aclara que puede llevar más tiempo recuperar ciertos términos, mientras que la comprensión cotidiana —entender lo que nos dicen, seguir una película, leer el diario— suele conservarse. Esa diferencia es clave para no alarmarse: olvidar un nombre puntual no es lo mismo que perder la capacidad de comunicarse. La consulta con un especialista sirve, justamente, para distinguir cuándo se trata de lo primero y cuándo hay que mirar más de cerca.

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Marina OlivaTurismo y sierras

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