Cuando Barcelona dudó de Messi a los 13: los informes que casi lo dejan sin firma
Tres formadores del club catalán lo evaluaron en el otoño europeo de 2000: uno pidió no ficharlo, otro lo puso a la altura de Maradona y el tercero quedó a medio camino. La historia ya se sabe, pero los papeles recién ahora salieron a la luz.
Me imagino la escena: un pibe rosarino de 142 centímetros, con la pelota pegada al pie, plantado frente a tres formadores del Barcelona en una cancha de La Masía. Son las primeras semanas del otoño europeo de 2000. Lionel tiene 13 años, acaba de bajarse de un vuelo desde Ezeizo y todavía no sabe que está a punto de jugarse el resto de su vida en una servilleta de papel. Del otro lado, tres técnicos con lapicera en mano, informes que hoy ven la luz 26 años después.
Tres lapiceras, tres veredictos sobre el mismo pibe
El primero de los informes fue terminante. Decía que Messi tenía una calidad técnica indiscutible, pero que su limitación física le impedía competir en su categoría. El veredicto final, en mayúsculas y subrayado, no dejaba dudas: «CREO QUE NO S'HA DE FICHAR». La propuesta era esperar un par de años y volver a probarlo, a ver si crecía.
El segundo fue al revés, directo y con una comparación que hoy suena a profecía: «Salvando las distancias, es un Maradona (pequeño de edad). Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución». Cuatro líneas y una sentencia. Nada más.
El tercero quedó en el medio. Reconocía que el chico era técnicamente muy completo para su edad, que destacaba sobre sus compañeros, que tenía visión de juego, agilidad, buen dribbling y buen pase. Pero también marcaba la misma piedra en el zapato: el físico no le alcanzaba para pelear con rivales de su categoría.
La servilleta que zanjó la discusión
Aquellas dudas no frenaron la operación. Carles Rexach, por entonces secretario técnico del Barcelona, firmó el compromiso de incorporar a Messi el 14 de diciembre de 2000 en una servilleta, «bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra». La frase, leída hoy con los informes sobre la mesa, pega distinto. El club avanzó igual y el resto quedó escrito en la historia grande del fútbol.
Messi debutó en el primer equipo en 2004. Cuando se fue del Barcelona llevaba 778 partidos oficiales, 672 goles y 35 títulos. El chico al que un formador desaconsejaba por su contextura terminó midiendo 170 centímetros y se convirtió en el máximo goleador de la historia del club, incluso por encima de las expectativas del que lo había comparado con Maradona.
Otros talentos que también pasaron por el ojo de la aguja
- Cristiano Ronaldo: Sporting de Lisboa lo subió a la primera por necesidad económica y porque su físico ya asomaba, pero durante años varios clubes grandes dudaron de su irregularidad antes de que explotara en Manchester United.
- Mbappé: Monaco lo debutó a los 16 años y aguantó varias ofertas antes de dejarlo salir al PSG; después llegó al Real Madrid ya como figura mundial.
- Ronaldinho: el PSG lo contrató en 2001 cuando todavía era una promesa sin continuidad, después de que varios clubes brasileños no terminaran de darle rodaje en el primer equipo.
- Zidane: varios formadores franceses dudaron de su físico durante su paso por Cannes; el Real Madrid lo pagó en 2001 y respondió con una Champions League memorable.
- Iniesta y Xavi: crecieron en La Masía y durante años fueron vistos como jugadores demasiado bajos y livianos para el primer equipo, hasta que Guardiola los consolidó en el mediocampo campeón de 2009.
Leo, mientras tanto, vuelve a cruzarse con la selección argentina en la próxima fecha de eliminatorias. El que un día casi no es fichado por flaco sigue dando que hablar, 26 años después.
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