Crédito al consumo en retroceso: el sistema bancario cede terreno frente a las fintechs
Los préstamos personales y en tarjetas cayeron 1,3% real en agosto y acumulan una baja de 3,4% en lo que va del año, mientras una parte creciente del financiamiento se canaliza por fuera de los bancos.
El financiamiento destinado al consumo cotidiano atravesó un nuevo mes de contracción. De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, los saldos de préstamos en tarjetas de crédito y personales retrocedieron 1,3% en términos reales durante agosto, una vez descontada una inflación mensual de 1,7%. El movimiento se inscribe en una tendencia más amplia: en los primeros ocho meses del año, el total de préstamos bancarios al sector privado acumula una caída real de 3,4%.
Vamos a los números. La contracción no es uniforme. Mientras el crédito de consumo muestra una dinámica contractiva, los préstamos destinados a empresas registraron un crecimiento que compensó de manera parcial la baja general. De este modo, el ajuste recayó con mayor intensidad sobre las líneas que financian la compra de bienes y servicios por parte de las familias.
El desplazamiento hacia las fintechs
Un factor central para explicar el retroceso del crédito bancario es el desplazamiento de una porción de la demanda hacia canales no tradicionales. Quienes perciben sus ingresos fuera del sistema financiero formal —sin una cuenta sueldo en un banco— acceden de forma creciente al financiamiento que ofrecen billeteras virtuales y empresas de tecnología financiera. Estas plataformas operan con lógicas distintas a las de la banca tradicional: scoring alternativos, desembolsos instantáneos y, en muchos casos, requisitos de acceso más flexibles.
La comparación con agosto del año anterior permite dimensionar el cambio estructural. Frente a un escenario donde el crédito bancario al consumo se contrae mes a mes en términos reales, las fintechs capturan una porción creciente del mercado, en particular entre los segmentos no bancarizados. La consecuencia directa es una menor participación de los bancos en el financiamiento de las familias, sin que ello implique una caída absoluta del crédito disponible, sino una migración hacia nuevos actores.
El ahorro también se reordena
- Depósitos en pesos: los saldos en caja de ahorro y cuenta corriente cayeron 1,7% real en agosto respecto de julio y acumulan una pérdida de 11,7% real desde enero (INDEC).
- Fondos money market: crecieron 10% real en lo que va de 2026 y 19,2% en los últimos doce meses, consolidándose como la opción preferida para quienes buscan preservar el valor de los ahorros sin recurrir a un plazo fijo tradicional.
- Depósitos en dólares: subieron 11,5% en lo que va del año y 25,5% interanual, ambos en términos nominales, lo que evidencia una dolarización sostenida del ahorro en pesos.
La tasa que ofrecieron los plazos fijos mayoristas durante agosto se ubicó en 2% efectivo mensual, apenas por encima de la inflación del período. Aun así, esa diferencia marginal no resultó suficiente para retener los saldos dentro del sistema bancario. La salida de depósitos en pesos se orientó, por un lado, hacia los fondos money market —instrumentos de inversión accesibles que canalizan el dinero hacia plazos fijos y activos de corto plazo— y, por otro, hacia la compra de dólares, en un movimiento que el mercado describe como una cobertura clásica frente a la pérdida de poder adquisitivo del peso.
El cuadro de conjunto muestra un sistema financiero en proceso de reconfiguración. Los bancos pierden terreno tanto en el crédito al consumo como en la captación del ahorro en pesos, mientras las fintechs y los fondos de inversión de corto plazo ganan participación. La magnitud del fenómeno, medida en términos reales, obliga a seguir de cerca la evolución del crédito no bancario en los próximos meses, en particular el desempeño de las líneas ofrecidas por billeteras virtuales y plataformas tecnológicas, que concentran una proporción cada vez mayor del financiamiento a las familias.
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