Comer bananas, lechuga y queso descremado sin miedo: la DASH no se pelea con tus pastillas para la presión
Un estudio de la American Heart Association demostró que esta dieta recomendada hace décadas no eleva el potasio a niveles peligrosos en pacientes que ya están medicados. Aunque con letra chica: el monitoreo clínico sigue siendo obligatorio, sobre todo si se mezclan antiinflamatorios como el ibuprofeno.
¿Cuántas veces te dijeron que comas más frutas y verduras pero te quedó la duda de si eso era compatible con las pastillas que tomás para la presión? La respuesta corta, según un trabajo presentado en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association, es que sí: la dieta DASH (sigla en inglés de Dietary Approaches to Stop Hypertension, o sea, “enfoques dietarios para detener la hipertensión”) se puede bancar sin que el potasio en sangre se te vaya al techo, aunque ya estés tomando antihipertensivos (los medicamentos que bajan la presión, del tipo enalapril, losartán, amlodipina y compañía).
La pregunta era concreta y clínica. Varios fármacos de los más recetados, sobre todo los que terminan en “-pril” o en “-sartán”, le complican al riñón la tarea de eliminar el potasio. Como la DASH es naturalmente rica en ese mineral (sí, todo lo que te dijeron de chico: banana, naranja, papa, espinaca, palta, tomate), muchos profesionales preferían no meterle al paciente las dos cosas juntas por miedo a una hiperpotasemia, que no es otra cosa que tener demasiado potasio en sangre, lo que puede arritmias y hasta un paro cardíaco.
¿Qué midieron y a quiénes?
Los investigadores bucearon en los datos de los ensayos clínicos GoFresh y GoFresh Rx, que reclutaron adultos con diagnóstico firme de hipertensión y distintos grados de función renal (algunos con riñones sanos, otros con riñones que ya venían cumpliendo sus horas extra). La mitad tomaba medicación antihipertensiva y la otra no. A todos les pusieron el plan DASH bajo el microscopio: frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y lácteos bajos en grasa, con poca carne roja, poca sal y poco azúcar añadido.
El dato clave: en ninguno de los grupos el potasio trepó a niveles considerados peligrosos, ni siquiera en los que usaban drogas que teóricamente podrían haber empujado el mineral hacia arriba. En criollo: comer como manda la DASH, comiendo como un menú de dietética bien planificado, no se peleó con las pastillas.
¿Y qué pasa con el ibuprofeno y compañía?
“La dieta DASH tiene eficacia demostrada para mejorar la presión arterial. Sin embargo, los niveles peligrosos de potasio pueden aparecer en quienes combinan antihipertensivos con antiinflamatorios como el ibuprofeno, por lo que el monitoreo clínico sigue siendo necesario.”Marian Budu, coordinadora de investigación clínica del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston y autora principal del estudio
¿Qué se debe tener en cuenta antes de arrancar?
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