Cerúndolo chocó otra vez contra el muro de los octavos y se volvió con las manos vacías de Nueva York
El belga Blockx lo amargó con su tenis de fondo y lo terminó ganando en cuatro sets para cortar el sueño del argentino en el US Open.
Lo vi con una mueca rara cuando sacó para el 5-6 del cuarto set. Francisco Cerúndolo se pasó la toalla por la cara, miró hacia el palco y volvió a la línea. Sabía que esa pelota se le iba otra vez. Y se le fue. Así se va del US Open, con esa misma sensación que ya conoce de memoria: parado en la puerta de los cuartos de final, con la llave que no gira.
El de Temperley había llegado a octavos en el Australian Open y en Roland Garros durante esta temporada, pero en ninguno de los dos Major pudo romper ese techo. El US Open era la tercera bala del año y la tiró afuera. Alexander Blockx, belga de 21 años y 34 del ranking, lo superó por 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5 en dos horas y diecinueve minutos de juego.
El partido, set por set
El arranque fue una declaración de intenciones del europeo. Aprovechó las dos primeras oportunidades de quiebre que tuvo y se quedó con el primer set en 50 minutos. Cerúndolo, mientras tanto, generó ocho chances de break y solo concretó una. Esa diferencia de contundencia marcó todo el encuentro.
En el segundo parcial, el argentino reaccionó. Rompió el servicio en el primer game, se sostuvo con el suyo y empezó a subir a la red. Le rindió: ganó 13 de los 15 puntos que jugó arriba en ese set y se lo llevó por 6-4 para empatar el partido.
Del tercero al final, el belga volvió a su libreto: metros atrás de la línea, devolución tras devolución, esperando el error. Blockx quebró en los momentos clave y cerró ambos sets por 7-5.
- Goles winners: Cerúndolo 34, Blockx 36.
- Errores no forzados: Cerúndolo 50, Blockx 44.
- Chances de quiebre aprovechadas: Cerúndolo 3 de 17, Blockx 6 de 12.
- Total de puntos ganados: Blockx 137, Cerúndolo 133.
El muro de los cuartos
Los números cuentan una historia conocida. Cerúndolo metió menos winners que su rival y cometió más errores no forzados, un combo que en un Grand Slam no se perdona. Además, dejó pasar 14 chances de quiebre sin convertir, una sangría que el belga no tuvo piedad en cobrar.
Me acuerdo de la Boutique un domingo de clásico, cuando el Pincha metió un cabezazo en el minuto 90 y se fue al suelo con las manos en la cara, mirando al cielo como preguntándose qué había hecho mal. Es la misma cara de Fran en Nueva York. El tenis le da revancha rápido, pero esa barrera de los cuartos en un Major ya lleva dos temporadas negándole el abrazo.
Lo próximo en el calendario para Cerúndolo será la gira asiática y los torneos de cancha rápida previos al final de la temporada. El próximo Grand Slam, el Australian Open 2027, volverá a ser la cita donde el argentino intentará cruzar ese umbral que lo viene atormentando.
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