Carrie vuelve a la pantalla con cara nueva y el celular como escenario del horror
La miniserie de Mike Flanagan para Prime Video reimagina el clásico de Stephen King en ocho episodios que estrenan el 7 de octubre, con Summer H. Howell como protagonista y un reparto que pone el foco en el acoso digital y los adultos del instituto.
Lo primero que uno imagina cuando escucha la palabra "Carrie" es esa imagen que ya quedó grabada en la memoria colectiva: un gimnasio escolar, las luces bajas, una muchacha empapada de sangre de cerdo en la cabeza y el mundo entero pagándole la crueldad. Esa escena, con sus variantes, se viene repitiendo desde 1976, y ahora le toca reinventarse otra vez. La nueva versión no se construye en un par de horas de película sino que se estira durante ocho episodios en Prime Video, con llegada prevista para el 7 de octubre, y desde el primer vistazo queda claro que la intención no es solamente asustar sino mostrar cómo se cocina el miedo de a poco, casi como en la vida misma.
La protagonista es Summer H. Howell, una actriz que carga sobre los hombros el peso de un personaje que ya interpretaron Sissy Spacek, Chloë Grace Moretz y, en el musical, Cynthia Erivo. La acompañan en el reparto Amber Midthunder, que se pone en la piel de una profesora del instituto Thomas Ewen, y Matthew Lillard, que se calza el traje de director de la escuela. Entre las estudiantes que rodean a Carrie aparecen Alison Thornton y Josie Totah, cuyos personajes forman parte del hostigamiento que ya es un clásico dentro de la historia original.
El celular como nueva frontera del acoso
Si hay algo que distingue a esta Carrie de sus antecesoras es que entiende que el patio del colegio ya no termina cuando suena la campana. Alison Thornton lo explicó con bastante claridad: el acoso digital extiende la exposición de las víctimas más allá del horario de clases, puede continuar en el hogar a través del teléfono y alcanza a otras personas de la comunidad. Amber Midthunder completó la idea al señalar que ese entorno de redes y pantallas influye en los vínculos y en las decisiones que van tomando los adolescentes.
Flanagan no es un improvisado en el universo de Stephen King: ya llevó a la pantalla El juego de Gerald, Doctor Sleep y La vida de Chuck, y en televisión construyó mundos propios que se volvieron de culto como La maldición de Hill House y Misa de medianoche. Esa trayectoria se nota en el pulso de la propuesta, que reparte su atención entre alumnos, familias y personal educativo sin apurarse. Matthew Lillard, en su rol de director, lo resumió con una frase que define el espíritu del proyecto: los docentes y directivos intentan orientar a los jóvenes mientras cada grupo actúa persiguiendo sus propios intereses.
La extensión de la miniserie, justamente, es lo que permite respirar. Totah contó que pudo explorar matices de su personaje que habían recibido menos atención en versiones anteriores, y Thornton destacó la búsqueda de las motivaciones detrás de la crueldad de Chris, una de las chicas que empuja a Carrie al borde del precipicio. Son detalles que en una película de hora y media suelen quedar afuera y que acá encuentran su lugar.
Yo confieso que a esta Carrie la esperaba con curiosidad y algo de escepticismo, porque reinventar un clásico siempre es una trampa: si te quedás demasiado cerca, parece innecesario, y si te alejás demasiado, pierde el alma. Pero lo que se cuenta de esta producción, con el celular como nueva frontera del acoso y con la paciencia de Flanagan para desenvolver a sus personajes, me da la sensación de que estamos ante una oportunidad genuina de volver a asustarnos con una historia que, en el fondo, nunca dejó de ser actual. Habrá que sentarse el 7 de octubre frente a Prime Video y dejarse llevar por la promesa de esos ocho capítulos que, si cumplen, prometen mucho.
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