Caleta Olivia: la Justicia confirmó que las piezas secuestradas no eran lingotes de oro sino aleación usada en radioterapia
La inscripción grabada en las cuatro piezas hexagonales halladas en la casa investigada por el crimen de Mario García reveló que se trataba de cerrobend, un material empleado como blindaje en tratamientos médicos. El caso sigue sin detenidos.
La pesquisa por el asesinato y descuartizamiento de Mario "Pato" García en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, sumó un dato inesperado. Las cuatro piezas metálicas que la Prefectura Naval Argentina secuestró en un allanamiento y que en un primer momento fueron presentadas como lingotes de oro por cerca de mil millones de pesos resultaron ser una aleación industrial de bismuto, plomo, estaño y cadmio conocida como cerrobend, utilizada como bloque de protección en tratamientos de radioterapia.
Según fuentes judiciales, la propia inscripción grabada en las piezas (“Cerro Bend Alloy. 158° F”) permitió a los peritos descartar el valor aurífero que se les había atribuido en las primeras horas de la investigación. El cerrobend se funde a 158 grados Fahrenheit y se fabrica en forma hexagonal para su empleo como blindaje personalizado en equipos de radioterapia, sin relación con la minería ni con el mercado del oro.
Un expediente con dos líneas activas
El juez Marcos Pérez Soruco, a cargo de la instrucción, delegó las pesquisas en la Prefectura. El procedimiento se originó a partir del testimonio de un remisero que declaró haber trasladado a García hasta el domicilio allanado el día de su desaparición, el 7 de diciembre de 2025, cuando la víctima tenía 50 años.
- Restos de García (manos, pies, torso y cabeza) aparecieron en distintos puntos de la ciudad durante los primeros meses de 2026.
- Una línea de la causa apunta al hombre que estuvo con García por última vez y en cuya vivienda se secuestraron las piezas y un contenedor plástico, ya remitido a peritaje.
- La otra línea investiga presuntas conexiones con el narcotráfico local, a partir de declaraciones que la víctima había hecho por televisión poco antes de su muerte, en las que denunció corrupción policial en su barrio tras el robo de un elemento de trabajo.
En un procedimiento previo en la misma finca se había secuestrado un altar con ratas muertas, un indicio que se sumó al expediente, según precisaron las fuentes consultadas. Además, en octubre la Prefectura secuestró un freezer que un sospechoso le había vendido a un comerciante, elemento que también quedó bajo análisis.
El Ministerio de Seguridad de la Nación mantiene vigente una recompensa de diez millones de pesos para quien aporte datos que permitan identificar a los autores del crimen, que hasta el momento no fue esclarecido. La próxima instancia procesal será la producción de los peritajes sobre las piezas secuestradas y el contenedor plástico, cuyos resultados podrían definir nuevas medidas en la investigación.
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