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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Black Torch: un ninja, un gato negro y una fusión que cambia todo

La serie animada de doce episodios que adapta el manga de Tsuyoshi Takaki llega a Crunchyroll con una historia de fantasía urbana, acción y una amistad improbable entre un joven con habilidades especiales y un espíritu con forma de felino.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Black Torch: un ninja, un gato negro y una fusión que cambia todo

Te imaginás la escena: un bosque cualquiera, la luz filtrándose entre las hojas, un joven que se agacha junto a un bulto oscuro que parece un gato herido. Lo que empieza como un acto de compasión termina siendo el punto de inflexión de toda una historia. Así arranca Black Torch, la serie animada que ya está disponible en Crunchyroll y que adapta el manga de Tsuyoshi Takaki en apenas doce episodios, con una duración total que no llega a las seis horas. Una propuesta corta, compacta, ideal para quienes quieren zambullirse en una historia de fantasía urbana sin comprometerse con temporadas eternas.

De un encuentro en el bosque a una fusión inevitable

El protagonista se llama Jiro y tiene un don bastante particular: puede hablar con los animales. Además, recibió entrenamiento ninja de su abuelo, lo que le da un costado físico que complementa su sensibilidad. El otro vértice de la historia es Rago, un mononoke, o sea un espíritu, que carga con la apariencia de un gato negro y que pasó años sellado. Cuando Jiro lo encuentra herido y decide ayudarlo, lo que parece un gesto de bondad aislado se convierte en el disparador de todo lo que viene después.

Porque otro mononoke aparece y ataca. Jiro se interpone para proteger a Rago y recibe una herida que, en condiciones normales, sería mortal. La salida que encuentra el espíritu es drástica: se fusiona con el joven para salvarle la vida. Desde ese momento, ambos comparten un mismo cuerpo y la relación entre los dos pasa a ser el corazón que late en cada capítulo. Es una premisa clásica del género, pero acá lo que interesa es cómo se construye ese vínculo día a día, con sus roces, sus confianzas y sus silencios.

  • Doce episodios disponibles en Crunchyroll, con una duración total inferior a las seis horas.
  • Basada en el manga de Tsuyoshi Takaki, publicado entre 2016 y 2018, con 19 capítulos en cinco volúmenes.
  • Producida por 100studio, combina técnicas ninja, tecnología moderna y criaturas sobrenaturales.
  • El protagonista, Jiro, puede comunicarse con los animales y recibió entrenamiento de su abuelo.
  • Rago es un mononoke con forma de gato negro que termina fusionado con Jiro tras un ataque.
  • Ambos pasan a integrar la Oficina de Espionaje, dentro del departamento conocido como Black Torch.

Un departamento para cazar espíritus malignos

Después de la fusión, Jiro y Rago no se quedan dando vueltas. Terminan trabajando para la Oficina de Espionaje, una organización que tiene un departamento específico, justamente llamado Black Torch, dedicado a enfrentar espíritus malignos. Ese encuadre institucional le da a la serie un motor narrativo claro: cada misión es una excusa para explorar el mundo sobrenatural, para poner en juego los poderes de los protagonistas y para ir ampliando el universo de la historia.

El equipo central lo completan una joven y un tercer personaje de carácter más serio. La convivencia entre ellos, sumada al hecho de que Jiro carga con una fuerza superior que no siempre puede controlar, va tejiendo buena parte del interés dramático. Hay acción, hay criaturas que dan bastante miedo y hay un trasfondo que mezcla lo sobrenatural con lo cotidiano, algo que a mí particularmente me atrapa mucho más que la fantasía pura y dura.

El manga original, vale recordarlo, tuvo una vida breve. Comenzó a publicarse en 2016, pasó después al formato digital y fue cancelado en 2018, con apenas cinco volúmenes editados. La adaptación animada toma ese material y lo condensa en pocos episodios, por lo que la serie funciona como una lectura ágil y directa, sin relleno y con la expectativa siempre puesta en lo que va a pasar en el siguiente capítulo.

Si tengo que ser honesta, lo que más me enganchó de Black Torch fue la relación entre Jiro y Rago. Hay algo profundamente humano en ver cómo dos seres tan distintos, uno con sus miedos y el otro con siglos de soledad a cuestas, aprenden a convivir dentro del mismo cuerpo. La serie no se queda solo en la pirotecnia de las peleas: se toma el tiempo para mostrar ese lazo, y eso, en un anime de menos de seis horas, se agradece muchísimo. Me quedo con esa sensación de haber visto una propuesta breve pero intensa, de esas que se disfrutan como una buena sobremesa.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

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