Al Di Meola volvió a la Trastienda y se trajo el Mediterráneo bajo el brazo
Después del infarto que le cortó la gira en 2023, el guitarrista estadounidense regresó a Buenos Aires con un show acústico de más de dos horas, rodeado de músicos españoles y un repertorio que mezcló jazz, flamenco y tango
La Trastienda estaba llena y la expectativa se sentía en el aire antes de que subiera el primer acorde. Cuando las luces bajaron y Al Di Meola apareció en el escenario con su guitarra, hubo un segundo de silencio reverencial, como si la sala entera tomara aire para aguantar las próximas dos horas. Y vaya si valieron la pena. Después de un infarto que en 2023 le truncó la gira por Europa del Este y le impidió pasar por Argentina, el guitarrista estadounidense de 72 años volvió a Buenos Aires con un show acústico e íntimo que funcionó como una declaración de principios: sigo acá, sigo tocando, y lo hago con la misma pasión de siempre.
Una paleta sonora con acento flamenco
Para esta vuelta, Di Meola eligió rodearse de músicos con raíces en la música española, y esa decisión le dio al concierto un color particular. Lo acompañaron el guitarrista Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón fue el ancla rítmica de toda la noche. El formato acústico, con algunas distorsiones puntuales, marcó el carácter íntimo del show, que se extendió dos horas y diez minutos casi sin pausas. Fandangos, soleás y rítmica afrolatina convivieron con fragmentos de jazz de fusión, evocaciones mediterráneas y momentos de improvisación colectiva que estiraron varios temas más allá de su forma original de estudio. La mezcla funcionó porque nunca sonó forzada: el flamenco y el jazz de Di Meola vienen dialogando desde hace décadas en su disco "Elegant Gypsy", y aquí esa conversación apareció con naturalidad.
- Referencias a su época con Return to Forever, el proyecto que compartió con Chick Corea en los años setenta
- Versiones de canciones de The Beatles, entre ellas "In My Life"
- Pasajes de Astor Piazzolla, incluyendo "Café 1930" y un cierre con aires tangueros
- Un cover de "The Sound of Silence", de Simon y Garfunkel, que arrancó aplausos apenas sonó el primer arpegio
- La pieza "Ava's Dance in the Moonlight", dedicada a su hija, y temas propios como "Misterio", "Infinite Desire" y "Eden"
- El cierre con "Mediterranean Sundance", himno compartido con Paco de Lucía, con palmas del público y celulares encendidos
“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer”Al Di Meola, durante el show
Di Meola habló varias veces en español a lo largo de la noche, algo que el público argentino siempre agradece. La frase más fuerte la dijo al mencionar su regreso al país y su recuperación del infarto sufrido en Bucarest, durante aquella gira de 2023 que nunca llegó a completarse. Hubo también momentos que no salieron tan prolijos como el resto: en un tramo llamó a su ingeniero de sonido al escenario por problemas con el audio, y algunas improvisaciones se extendieron tanto que perdieron tensión. Pero esas asperezas no opacaron el conjunto de una presentación que reunió en un mismo lugar jazz, flamenco y música latinoamericana, algo que muy pocos guitarristas pueden sostener durante más de dos horas sin que el show se caiga. Hacia el final, el músico invitó al público a acercarse al escenario, y la Trastienda se transformó: palmas, voces, celulares en alto y una sensación colectiva de estar presenciando algo que bien pudo no haber ocurrido. Después de todo, Di Meola volvió a nacer, como él mismo dijo, y anoche tocó como quien agradece cada minuto que le queda sobre un escenario.
La pregunta que queda flotando
Mirando hacia adelante, uno se pregunta qué repertorio o colaboración de Di Meola gustaría revisitar en una próxima visita. ¿Volverá a interpretar el tango de Piazzolla con esa libertad que mostró en "Café 1930"? ¿Se animará a un set completo dedicado a la fusión más eléctrica de los años de Return to Forever? ¿O sorprenderá con un proyecto nuevo que mezcle su historia con el flamenco más profundo? Lo cierto es que, después de lo de anoche, las expectativas para una próxima fecha están por las nubes. Pero eso es tema para otra crónica. Por ahora, basta con decir que esta vuelta a la Trastienda fue, en mi humilde opinión, una de esas noches que los que estuvimos ahí vamos a recordar mucho tiempo. Y que Al Di Meola, contra todos los pronósticos, sigue siendo un guitarrista de los que ya casi no quedan.
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