Adiós a Presley Gerber: el chico que creció bajo los flashes y se fue sin hacer ruido
El hijo mayor de Cindy Crawford y Rande Gerber murió a los 27 años en un centro de rehabilitación de California. La confirmación del médico forense y un pedido de privacidad de la familia reabren el debate sobre los consumos problemáticos en la industria del modelaje.
La noticia cayó como un baldazo de agua fría este lunes en la industria de la moda y, sobre todo, en el clan Crawford-Gerber. Presley Gerber, el hijo mayor de Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber, murió a los 27 años mientras estaba internado en un centro de rehabilitación en California, según confirmó la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles. La familia, que viene transitando desde hace tiempo los problemas de consumo del joven, pidió de manera explícita privacidad y respeto en un comunicado que circuló a las pocas horas de conocido el fallecimiento.
Cuando uno piensa en Presley, inevitablemente lo imagina en una de esas pasarelas iluminadas con luces blancas que tanto le gustaban: era un pibe alto, de mirada algo extraviada y una mandíbula que parecía calcada de la de su madre. Había arrancado a los 16, casi de la mano de Cindy, y en apenas unos años se había codeado con las marcas más pesadas del circuito internacional.
Una carrera que arrancó en familia y despegó muy rápido
Nacido el 2 de julio de 1999 en Brentwood, Los Ángeles, Presley fue el primero de los dos hijos que tuvieron Crawford y Gerber. Como su madre y como su hermana menor, Kaia, eligió el modelaje desde la adolescencia y no tardó en transformarse en uno de los rostros pedidos por las grandes firmas.
- Campañas y desfiles para Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren.
- En 2018 protagonizó junto a su madre un comercial de Pepsi emitido durante el Super Bowl LII, uno de los avisos más vistos de ese año en Estados Unidos.
- Carreras paralelas en la música: llegó a publicar canciones y se mostró activo en redes, donde sumaba millones de seguidores.
El otro costado: consumos, ataques de pánico y pedidos de ayuda
Lo que durante años se vio en fotos y en desfiles contrastaba con lo que Presley mismo contaba puertas adentro. En diciembre de 2025, el modelo usó su cuenta de Instagram para abrirse en canal: en un video que después eliminó, habló de los medicamentos que tomaba, de los ataques de pánico que venía sufriendo y de varias pérdidas que lo habían marcado. Lo dijo con una intención clara: quería hacerse eco de gente que estuviera pasando por lo mismo y les transmitiera que no estaban solos.
“Presley, te queremos y no estás solo.”Cindy Crawford, en un mensaje a su hijo
Su madre contestó a ese pedido de ayuda con un mensaje breve y directo, de esos que se clavan en la memoria. La hermana Kaia, por su parte, había contado en una entrevista que durante mucho tiempo había relegado sus propias necesidades porque sentía que la familia entera tenía que estar pendiente de Presley, y que esa dinámica la había vuelto más reticente a pedir contención para ella. La frase resume, sin querer, lo que suele pasar en muchas casas donde un hijo atraviesa una adicción: el dolor se reparte y todos quedan algo desarmados.
Lo de Presley me toca de cerca, y se lo digo sin vueltas: era un pibe que lo tenía todo a la mano y, al mismo tiempo, estaba claramente pidiendo auxilio a gritos en una red social. Verlo ahí, con la cara desencajada y la voz algo quebrada, contando que no encontraba orientación para acceder a una ayuda, era el retrato de una generación que convive con la sobreexposición y la vulnerabilidad en el mismo display del teléfono. Ojalá que su historia sirva, al menos, para que se hable un poco más de lo que cuesta sostener la sonrisa cuando uno está transitando algo así, incluso siendo hijo de una de las mujeres más famosas del mundo.
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