Saltar al contenido
CBA AhoraCBA Ahora ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Adiós a Confessore: el hombre del tiempo que se volvió parte de la mesa familiar de los argentinos

El meteorólogo murió a los 58 años en su casa de Versailles, tras una descompensación. Colegas, amigos y familiares lo despidieron con mensajes cargados de afecto y gratitud por tres décadas frente a la pantalla.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Adiós a Confessore: el hombre del tiempo que se volvió parte de la mesa familiar de los argentinos

Todavía resuena en mi cabeza el ruido del trueno y la imagen de la pantalla del noticiero con aquel mapa isobárico que Fernando Confessore sabía dibujar como nadie. La noticia de su muerte, en la madrugada del viernes, me cayó como un baldazo de agua fría, justamente cuando él mejor habría sabido explicar por qué el cielo se nos vino encima de esa manera. Tenía 58 años, estaba en su casa de Versailles, y se fue tal como había vivido: sin estridencias, de golpe, dejando a todos con la palabra en la boca.

Una tormenta que le cambió la vida

Lo que pocos saben es que la vocación de Confessore nació literally una tarde de mayo de 1985, cuando Buenos Aires se quedó bajo el agua. Eran las cuatro de la tarde del 31 de mayo y, según cuenta su colega Santiago do Rego, en 48 horas cayeron 330 milímetros, quedó inundada una cuarta parte de la ciudad y murieron catorce personas. Fernando tenía 16, iba camino al colegio y se topó con el agua a la altura de las rodillas. En vez de seguir de largo, miró al cielo y entendió que su destino era explicarle a la gente qué iba a pasar con el tiempo.

"Ese fue el momento en que dijo: tengo que contarle a la gente qué va a pasar para que esté preparada", recordó do Rego, que compartió con él incontables tandas en distintos noticieros. Esa frase me parece la mejor síntesis de quién fue Confessore: un comunicador que nunca olvidó que del otro lado de la pantalla había gente que necesitaba saber si llevar paraguas, suspender un asado o levantar la persiana del garaje.

El último pronóstico y las despedidas

Su última aparición fue el jueves por la tarde, horas antes de la descompensación que terminó con su vida. Antes de irse del estudio, bromeó con sus compañeros como tenía por costumbre: "Yo voy a estar siempre. Estaba acá, no me veías, pero estaba acá. Siempre presente." La frase, dicho con su tono pausado y un poco irónico, hoy suena a despedida involuntaria, y a mí, personalmente, me deja pensando en lo mucho que nos enseñan estos comunicadores cuando uno todavía no sabe que los está extrañando.

Las redes se llenaron de mensajes al rato de conocida la noticia. Entre los que más me conmovieron hubo varios que vale la pena repasar:

  • Mauricio Saldívar, su socio a la hora de escribir y coautor del libro "Meteorología para todos" (2006), publicó una foto de ambos bajo cielo abierto y escribió: "Qué tristeza y sorpresa enorme. Un placer haber compartido contigo la pasión por la meteorología. Hasta siempre, Fernando. Gracias por tanto, y un abrazo a tu familia."
  • Julieta, su hija mayor y jugadora de vóley, eligió dos historias con fotos familiares y una frase que estruja el corazón: "Te voy a amar y extrañar toda la eternidad."
  • Cecilia Martí, colega de muchísimas guardias, lo despidió con el tono de broma que tenían entre ellos: "Confe, ¿va a nevar en Buenos Aires? Me divertía mucho picantearte y vos, siempre con esa respuesta tan seca, terrenal y divertida."
  • Eleonora Cole, otra compañera, lo definió con cuatro palabras que le calzan justo: "sencillo, de perfil bajo, profesional como pocos y un tipazo de corazón enorme".
  • El Club Atlético Vélez Sarsfield, del que Confessore era socio y vecino, emitió un comunicado en el que destacó "su claridad para comunicar, su profesionalismo y su cercanía con el público" y aseguró que "su partida genera una profunda tristeza en la familia velezana".

Una vida entera en el mapa del tiempo

Confessore era padre de tres hijas (Julieta, Candela y Jimena) y estaba casado con Paula Franco. Más allá de la pantalla, tenía esa cosa tan argentina de militar la pertenencia: iba a la cancha, se sentaba en la popular, se cruzaba con los vecinos del barrio sin ínfulas de famoso. Esa cercanía, esa falta de divismo, fue probablemente lo que lo sostuvo durante treinta años de reinado en los noticieros: el público lo sentía uno más, alguien a quien se le podía preguntar si llovía el sábado sin que nadie se sintiera un incordio.

Lo que se lleva y lo que queda

Me permito acá una opinión en primera persona, porque creo que corresponde. A Confessore lo vamos a extrañar no por sus títulos ni por los libros que escribió, sino por esa capacidad que tienen los grandes comunicadores de volverse parte del ritual cotidiano de la gente. Mi viejo, cada vez que iba a llover, decía "mirá lo que dice el de la tele", y aunque no siempre acertaba, lo escuchábamos igual, con esa confianza ciega que se le tiene a quien te habla como a un vecino. Fernando era ese tipo de hombre: el meteorólogo de la mesa familiar, el que te sacaba la duda antes de sacar el auto del garaje, el que te explicaba una ciclogénesis con la misma naturalidad con la que se toma un mate.

Se fue demasiado pronto, a los 58 años, en su casa, después de un día más de trabajo. Pero me quedo con la idea de que cumplió aquello que se propuso a los 16, cuando el agua le llegaba a las rodillas: contarle a la gente qué iba a pasar para que estuviera preparada. Durante tres décadas lo hizo con rigor, con humor y con una calidez que no se enseña en ninguna facultad de ciencias de la atmósfera. Hasta siempre, Confe. Acá seguimos, mirando al cielo, y extrañándote como te merecés.

CM
Carla MontenegroCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo