A un paso de Roger: Djokovic acaricia la cima eterna y vuelve a hacer historia en Asia
El serbio ganó el ATP 500 de Pekín tras el retiro de De Miñaur, alcanzó los 102 títulos y quedó a uno de Federer. A los 39, sigue escribiendo su propia leyenda.
Levantó la raqueta, se tocó la vincha y miró al cielo. Así, como quien firma un cuadro, Novak Djokovic cerró otra página dorada de su carrera en el ATP 500 de Pekín. El serbio, con esa frialdad que sólo tienen los grandes, se quedó con el título después de que el australiano Alex de Miñaur se retirara lesionado cuando el marcador ya lo favorecía por 7-6 (3) y 0-1. Lo de siempre: Nole, a los 39, agrandando un currículum que ya no cabe en ninguna vitrina.
La cuenta regresiva hacia Federer
Con esta consagración, Djokovic llegó a 102 títulos individuales y quedó a uno nada menos que de Roger Federer, que cerró su carrera con 103. Arriba de todos, como en las películas, sigue Jimmy Connors, con 109. Tres nombres, tres monstruos, tres tipos que rompieron la lógica del tenis. Y lo mejor es que la pelea no terminó: el serbio todavía tiene cuerda para rato y ya avisó que en Shanghái quiere seguir sumando.
La final tuvo una dinámica particular. El primer set se definió en el tie break, con Djokovic mostrando los dientes en los momentos clave. De Miñaur pidió atención médica, se vendó la pierna izquierda y hasta se dio el lujo de ganar el primer game del segundo parcial. Pero el cuerpo le dijo basta y el desenlace llegó antes de tiempo. Una lástima para el aussie, que había hecho un torneo enorme.
- Fue la séptima corona de Djokovic en Pekín, donde no participaba desde 2015.
- Acumula 34 victorias y ninguna derrota en el cemento chino.
- A los 39 años, volvió a festejar tras diez meses sin títulos.
- Extendió a 21 las temporadas consecutivas con al menos un trofeo ATP.
- Sumó 500 puntos clave para pelear un lugar en las ATP Finals de Turín.
- En la semifinal, Medvedev fue descalificado por impactar a un espectador con una pelota cuando caía 7-5 y 5-3.
Una leyenda que no se cansa
A mí, que crecí mirando al Gigante y al Monumental de Alta Córdoba, me cuesta explicar lo que sigue haciendo este hombre. Djokovic vuelve de una lesión, se planta en una cancha que no pisaba desde 2015 y termina el torneo con el trofeo bajo el brazo. Con esos gestos chiquitos, con esa manera de correr cada pelota como si fuera la última, el serbio se metió otra vez en la historia grande del deporte.
El próximo capítulo ya tiene fecha: el Masters 1000 de Shanghái, donde Nole aparece en el cuadro y donde, conociéndolo, irá por otro golpe de efecto. Si el físico lo acompaña, lo de Federer es cuestión de tiempo. Y cuando ocurra, créanme, la Boutique de la historia va a temblar de nuevo.
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