A Neuer se le quemó el papelón y Bayern se volvió de Augsburgo con las manos vacías de puntos
Dos pifies del arquero, uno a los cinco segundos del partido, le arruinaron la noche al conjunto bávaro, que igualó 2-2 y quedó a merced del Borussia Dortmund en lo alto de la Bundesliga.
Cinco segundos. Eso fue lo que duró la ilusión de orden en el arco de Bayern Munich. Manuel Neuer recibió la pelota de Luis Díaz, miró hacia adelante y se le ocurrió gambetear a Robin Fellhauer con un caño de exterior que parecía sacado de un picadito del Monumental de Alta Córdoba un domingo a la mañana. No salió. Fellhauer le adivinó la intención, le robó la pelota y gritó el gol ante un arco vacío que todavía estaba frío.
Fue el tanto más rápido en la historia del estadio de Augsburgo y superó por tres segundos la marca que compartían anotaciones de 2015 y 2023. Uno, como hincha de Talleres, piensa en esas jugadas que se cuentan en la Boutique y se agrandan con el paso de los años. A Neuer no le quedará más remedio que sumar esta a su propio anecdotario, con un asterisco enorme: fue el arquero el que regaló la pelota y el arco.
Un primer tiempo que dejó gusto a poco
Con Harry Kane, Michael Olise y el propio Díaz en cancha, Bayern tenía chapa más que suficiente para dar vuelta la historia antes del descanso. No pudo. Augsburgo se fue al entretiempo ganando 1-0, masticando el golpe anímico del visitante y soñando con una jornada histórica en su cancha.
El segundo tiempo y el segundo papelón
Bayern salió con otra actitud para la etapa final y, a los nueve minutos, encontró el empate por medio de Ismael Saibari, que definió de derecha tras una asistencia de Kane. Parecía el arranque de la remontada. Pero Neuer volvió a aparecer en la foto equivocada.
Calvin Brackelmann trepó desde el fondo, sacudió de zurda y Neuer no pudo contener el remate. El rebote le quedó servido a Rodrigo Ribeiro, que empujó el 2-1. Otra vez el arquero señalando su propio error, como pidiendo disculpas con la mirada. Lo que sigue es el combo clásico de un equipo grande que visita a uno chico: el gol del local, la silbatina del banco visitante y el reloj que se hace eterno.
Brown apareció cuando ya no quedaba tiempo
A diez del final, Kane desbordó por la izquierda y tiró un centro rasante que encontró a Nathaniel Brown, recién ingresado. Definición de zurda, 2-2 y un punto que, por cómo se dio, sabe a poco en Baviera.
Así las cosas, Bayern se vuelve a Múnich con un empate que lo deja mirando de reojo la tabla. Borussia Dortmund, que también igualó 2-2 el viernes ante Werder Bremen, se mantiene como líder con 13 puntos y la diferencia a favor. Para Bayern, la próxima parada será recibir a un rival directo en el Allianz Arena, con la obligación de mostrar que lo de Augsburgo fue un accidente y no el inicio de una caída más larga.
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